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Brenda Quevedo habla en libertad por primera vez en casi 20 años: “Empecé a creer otra vez en el sistema”

El juez levanta la prisión domiciliaria a una de las víctimas del ‘caso Wallace’, que seguirá el proceso libre tras casi dos décadas presa sin sentencia 

El Pais

10 de agosto 2026 

Desde que recuperó, parcialmente, su libertad, Brenda Quevedo se ha sentido como un “niño chiquito”. Se ha dedicado a pasear por Chapultepec, el pulmón verde de la capital mexicana, y ha disfrutado hasta de los empujones del metro capitalino. Tal es la alegría, el alivio, la fiesta. Este viernes, tras un larguísimo calvario de casi dos décadas, el juez levantó la medida cautelar que la mantenía en prisión domiciliaria desde hacía dos años; habían sido 17 años más presa en distintos reclusorios y sometida a torturas brutales, siempre sin condena y sin pruebas que demostrasen el supuesto delito que había cometido: el secuestro y asesinato del empresario Hugo Alberto Wallace en 2005

Este lunes, tras un fin de semana de estirar las piernas fuera de las cuatro paredes que la tenían recluida, ha hablado por primera vez en libertad. “A partir del viernes, empecé a creer otra vez en el sistema. Todavía hay gente que la sigue, que la procura y que la consigue”, ha respondido triunfante en una conferencia de prensa a la que ha acudido arropada por su madre, “la guerrera más grande de su vida, de su extraordinario equipo legal y de los periodistas Ernesto Ledesma y Ricardo Raphael, este último, autor del mayor trabajo periodístico sobre el caso, el libro Fabricación. Las palabras de Brenda importan por lo que esconden detrás: que la tropelía mayor no fue la que cometió la familia Wallace con su cacería, sino la connivencia del Estado mexicano, que permitió y alimentó una injusticia largamente padecida. 

 
A esta mujer arrancada a la injusticia mexicana, en palabras de Ricardo Raphael, le queda todavía vencer en la gran pelea de fondo: conseguir el cierre del caso y su absolución total, la misma que se busca para las otras cuatro víctimas que siguen presas: Jacobo Tagle (sin sentencia), César Freyre, Tony y Albert Castillo (los tres, condenados a 78 años de cárcel). Todos acusados del mismo delito, todos torturados por las autoridades, todos sin pruebas en su contra, salvo el testimonio de la primera detenida por el caso, Juana Hilda González Lomelí, obtenido mediante torturas e invalidado hace un año por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. 

En su sentencia, el Alto Tribunal ordenó la inmediata puesta en libertad de González Lomelí y desnudó la fabricación de un caso que se ha convertido en emblema de la corrupción del sistema judicial mexicano, que ha fallado una y otra vez a todos los acusados falsamente en el proceso. “Me duele pensar que no fui la única. Me duele pensar en todas las mujeres que llegamos torturadas, violadas, aisladas, y que no pasara nada, que el Estado no dijera nada”, ha lamentado una Brenda entera y de voz clara. “Se llega a normalizar tanto que te dicen: ‘No eres la única’, como si eso bastara para que te calles”, ha denunciado para terminar lanzando, como un dardo: “¿Qué pasa cuando no tienes esta red que puede pelear por ti?”

 
Su red es un excepcional equipo formado por integrantes de ocho potentes organizaciones civiles, entre las que está la Clínica Jurídica Minerva Calderón (de la Universidad Iberoamericana), la Red de Abogadas Digna Ochoa, la Clínica de Litigio Penal en Contra de Violaciones Graves a Derechos Humanos (del ITAM) y las agrupaciones Perteneces y CEA Justicia. Ese frente común ha sido clave para sacar a Brenda de la prisión domiciliaria, especialmente injustificada, han argumentado, tras la muerte de la principal denunciante, Isabel Miranda, madre del empresario supuestamente secuestrado y asesinado. La hoja de ruta ahora consistirá en buscar que la Fiscalía General desista de la acusación. “Entendemos que están en un plazo en el que están revisando el asunto, y como defensa estamos promoviendo un incidente de desistimiento”, han aclarado. No pueden sencillamente esperar a que haya una sentencia definitiva, explican, “sobre todo porque el abogado [de Alto al Secuestro] ha presentado una serie de amparos que retrasan el proceso”. También harán lo posible para que el resto de acusados corran la misma suerte que Brenda. 


Nada ha funcionado, sin embargo, como los tres compromisos que anunció la propia presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en su conferencia matutina del 16 de julio: 

- “Una, que Luisa María Alcalde [consejera jurídica del Gobierno] revise el caso y, junto con la Secretaría de Gobernación y la Subsecretaría de Derechos Humanos, vea si hay una violación a derechos humanos y lo atienda. 

- Lo segundo, que Ernestina Godoy [fiscal general de la República] reciba a las abogadas. 

- Y lo tercero, un llamado desde aquí al Tribunal de Disciplina del Poder Judicial para que revise el caso de este juez”. 


Menos de un mes después, se ha logrado lo que parecía un objetivo inalcanzable. Los tres compromisos se cumplieron, ha reconocido el equipo legal, el juez que llevaba el proceso fue suspendido por las irregularidades y el sustituto les concedió una audiencia en las 48 horas posteriores a la solicitud, como estipula la ley. El calvario, sin embargo, todavía se alargó un poquito más: fueron 12 horas de sesión y “un intenso debate” con la Fiscalía y el representante de Alto al Secuestro, quienes se opusieron con fiereza y forzaron una revisión una a una de las 45 pruebas que había presentado la defensa. 39 de ellas fueron las que utilizó el juez para levantar, finalmente, la medida cautelar

Se mantiene la firma periódica cada cuatro meses, pero Brenda Quevedo podrá salir del país con autorización judicial, ha explicado quien encabeza su equipo legal, la abogada Karla Micheel Salas Ramírez. Toda la red llegaba con “ánimo festivo” a la convocatoria con la prensa. 


No ha sido un camino fácil, ni siquiera las últimas semanas. Poco antes de que Brenda lograra su tan ansiada, esperada, luchada libertad, su padre sufrió una embolia que lo dejó inconsciente. “La vida a veces es irónica”, ha lamentado con resignación y una media sonrisa esta víctima que también es hija y hermana de alguien. El ensañamiento de las autoridades se extendió también hasta este episodio, ha reseñado el periodista Ernesto Ledesma, quien realizó la pregunta a Sheinbaum en la mañanera de julio que desbloqueó el caso. “El juez dilató tres días la salida de Brenda para que pudiera ver su padre en el hospital en Toluca. Cuando se logró, Brenda salió y llegó hasta la noche, pero ya no pudo conversar con su padre. Si hubiera llegado unas horas antes, habría podido conversar con él. Ahora ya está inconsciente”, ha denunciado. Solo hablando de su padre se ha roto brevemente una inquebrantable Brenda, que mira a la vida con esperanza y con ganas de devolver la ayuda que ha recibido de los demás. 


“Aprendí que nunca hay que perder la mira y mi mira siempre fue salir y demostrar mi inocencia, aun con todas las adversidades y los maltratos que me tocó vivir”, ha enfatizado. “Muchas veces decía: ¿por qué yo? Pero volteaba a mi alrededor y veía tantas caras con sus mismos pesares, sufrimientos, y yo decía, es que esto no debe ser así, no puede seguir así. Nos trataban como hombres, bajo un reglamento de hombres, con uniformes de hombres, con un servicio médico para hombres", ha relatado sobre su experiencia en prisión. “Si tenías un tema ginecológico, no era importante”, ha agregado. Ella lo ha vivido en carne propia, hace apenas unos meses, tras sufrir una fuerte hemorragia vaginal que no fue atendida con urgencia y que no fue considerada causa suficiente para acudir a un hospital. 


Nada ha sido suficiente para romper el ánimo de esta mujer dispuesta a recuperar, al fin, su vida. “Mis proyectos personales han cambiado desde esos ayeres, 20 años ahora”, viaja con la mente. Ahora su prioridad es su familia, recomponer los lazos que se han quebrado con el tiempo y formar la suya propia. Cuando habla de ello, sus ojos se iluminan y su voz se vuelve, sencillamente, la de una persona enamorada: “De lo malo también llega lo bueno. Ahí conocí el amor también”. Finalmente, añade, ha entendido que “el sentido de la vida” se lo ha dado “el poder ayudar a alguien”: “Lo sentía, esa pequeña lucecita, cuando ayudaba a alguna compañerita a hacer un escrito [desde prisión]“. A eso, y a contar su historia, se va a dedicar ahora. ”Esto es un sueño después de una pesadilla que duró casi 20 años", celebra satisfecha, pero la lucha, matiza, “todavía no termina”.
 

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Brenda Quevedo Cruz nació el 24 de agosto del 1980. Es licenciada en comunicación y relaciones públicas , trabajó en Televisa y en Editorial Clio , en Innova , en Agencia Renoir y en International Consulting Services (Londres, Inglaterra). Brenda se encuentra actualmente privada de su libertad en el penal de máxima seguridad de Coatlán del Río , Morelos, después de haber estado 8 años presa en el penal de máxima seguridad de Tepic, Nayarit.   Aún no ha sido sentenciada. Fue víctima de una falsa acusación de secuestro y homicidio , su presunción de inocencia fue violentada . Fue arrestada, amenazada y torturada .  La acusaron de haber participado en el secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace Miranda (o Hugo Alberto Miranda Torres) , hijo de María Isabel Miranda de Wallace , el 11 de julio del 2005, cuando ni siquiera se puede comprobar que Hugo Alberto está muerto ya que no hay cuerpo.  Además, se tiene la prueba de que la supuesta víctima...

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